Al referirse al Perón que a la vuelta de su exilio "predicó la unidad nacional", el ex gobernador Jorge Busti sostuvo que "como cristiano, como peronista voy a seguir perdonando. Voy a seguir perdonando porque si no, no podría mirar el futuro sin rencor. Pero no voy a olvidar, voy a tener memoria. No voy a olvidar", subrayó.
"Creo en perdonar el agravio, la infamia, las ingratitudes no se contrapone con tener memoria, con no olvidar, con recordar para que realmente todos podamos trabajar por una Argentina y una provincia mejor", agregó.
Fue esa la única y contundente referencia a la interna del PJ en el discurso que el ex gobernador pronunció anoche, como cierre del importante acto provincial realizado sobre calle Santa Fe, al costado del busto de Eva Duarte de Perón situado frente a la Casa de Gobierno.
Hacía apenas una hora, a sólo cuatro pasos de ahí, las agrupaciones del peronismo de Paraná enroladas con el gobernador Sergio Urribarri habían cerrado su acto con categóricos mensajes internos (ver aparte). Sin embargo, Busti los ignoró casi por completo. Consumió el noventa por ciento de su discurso en una evocación histórica de la figura de Evita, que no tuvo más anclaje local que las inevitables referencias a la jubilación del ama de casa y a la equidad de género introducida en la última reforma constitucional que presidió Busti. Apenas dos menciones de "pequeñas cosas que podemos hacer en su homenaje", según dijo el presidente de la Cámara de Diputados.
Sobre el final, su advertencia hacia sus adversarios internos vino a completar el mensaje que antes había dado el intendente de la ciudad, José Carlos Halle, que volvió a repudiar las "sistemáticas agresiones a Jorge Busti".
Halle fue uno de los principales convocantes a un acto que también contó con el aporte de delegaciones del interior de la provincia, como Concordia, Villaguay y Gualeguay, y que superó en número al que un rato antes habían encabezado funcionarios del gobierno provincial, sin la presencia del Gobernador.
El intendente de Paraná sostuvo que la marcha de antorchas que unió la Catedral con el Centro Cívico ocupó "más de seis cuadras" de gente. En el momento del acto, el público se podía reunir, bien compacto, en unas dos cuadras completas, que se distribuyeron sobre calle Santa Fe y la explanada de Casa de Gobierno.
EVOCACIÓN. Busti destacó que "Evita se crió en una sociedad machista y creció en medio de las humillaciones de un país que posicionaba a la mujer socialmente en la cama o en la cocina. Pero ella no bajó los brazos y luchó continuamente contra la desigualdad social, lo que la marcó como la abanderada de los humildes".
Contó algunas anécdotas, entre los cuales figuraba la relatada por el confesor de Evita, el padre Hernán Benítez: "Contaba el párroco que no era beneficencia lo que hacía Evita. Le llevaba remedios a un enfermo pero además lo besaba sin importarle sus llagas", contó. "Esa era Eva Perón. Fue quien además reivindicó los derechos de todas las mujeres postergadas instalando, entre otras cosas, el elemento cualitativo democrático más importante que fue el voto femenino", destacó Busti.
Para destacar
Presencias. Sin sorpresas. Asistió la dirigencia que viene enrolada en el Peronismo Federal. Por caso, a la cabeza de la marcha de antorchas se vio junto a Busti a los diputados Hugo Vásquez y Eduardo Jourdán, entre otros. Pero ninguno de ellos se atrevió, como si lo hizo la diputada nacional Cristina Cremer, a portar una vela encendida.
Generaciones. Antes de cumplir con el ritual del toque de silencio a las 20.25, hora del fallecimiento de Eva Duarte; destacó la voz limpia de Julieta Lara, de 16 años, hija del intendente de María Grande, Diego Lara, que entonó tramos de No llores por mí Argentina, la canción más conocida del musical Evita, junto a Laura Nené Rizzo, en lo que se presentó como la expresión de dos generaciones de militantes.
Personaje. Tampoco faltó la exposición de la ex convencional Zulema Schoenfeld, que ofreció nuevas razones para mantener vivo su personaje, entrañable para la militancia, aunque sus ironías sonaron un tanto superficiales y no tan picantes como otras veces, medidas en clave interna.